Son muchos los gurús empresariales que te dirán que debes adaptarte y ser flexible con lo que se te ordena en el trabajo. Que jamás digas que no a tu jefe y que estés siempre dispuesto, sea la hora que sea.

En estos manuales de cómo ser el sumiso perfecto en el entorno laboral, se olvidan de decir que estos “machacas”, tarde o temprano acaban intoxicados de comer mierda y dejan de ser útiles, por lo que acaban en la calle y con una depresión difícil de remontar.

Es por ello por lo que te recomiendo, como siempre por experiencia propia, que aprendas a decir no. Verás como acabas siendo más respetado o, en el peor de los casos, en el mismo sitio que el come mierda pero sin depresión.

Saber decir No

Decir -no- es todo un arte. Todos tenemos claras las ventajas de gestionar correctamente nuestro tiempo y lo importante que es el no estar metidos en todos los charcos.Pero, ¿porqué resulta tan difícil?, yo creo que tiene mucho que ver con la falta de asertividad, y ésta, con el miedo.

El miedo a decir no

El miedo a que nos despidan, el miedo a ser rechazado, el miedo a no gustar…en definitiva es una muestra más de cómo nos empeñamos en ceder el protagonismo de nuestra propia vida en manos de los demás.

¿Es bueno estar siempre disponible y dispuesto a todo?

Cuando acatamos más de lo que podemos abarcar por miedo a defraudar, a la larga es peor, y acabaremos en el punto que queríamos evitar:

Estaremos estresados, haremos las cosas mal, cometeremos un error tras otro y nos invadirá el mal humor.

Enfadados con nuestro trabajo y con el mundo, lo más probable es que acabemos en la cola del paro con un altísimo nivel de frustración.

Otra consecuencia muy negativa de ser el machaca de la empresa es que volcamos la agresividad no liberada en el trabajo con nuestras familias.

Así que más te vale aprender a decir no si no quieres ser señalado como blando, manipulable y, lo que es peor, no merecedor de respeto ni reconocimiento.

Debes decir no, pero nunca jamas digas esto a tu jefe

1. No puedo

Este es un error muy común, oponerse a hacer algo argumentando que no puedes o que no sabes. Eso te sitúa en una posición de cobardía o, lo que es peor, de ineptitud.

2. Lo intento

Una forma de evitar la confrontación y escurrir el bulto cuando en realidad no lo vas a hacer, o vas a hacerlo mal a propósito. Si te has comprometido a hacer algo, hazlo lo mejor que puedas o di que no lo vas a hacer.

 

RETO VITAL: A partir de mañana mismo aprende a decir NO. De buenas maneras y explicando los motivos, veras lo liberador que es, y como el comer y el rascar, todo es empezar…no te metas en guerras que no son tuyas.

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