BURN OUT LABORAL. Qué es y cómo saber si lo tienes

quemado en el trabajo

El burn out tiene importantes consecuencias a nivel laboral, personal y de salud. Saber reconocerlo es esencial para no caer en el desgaste profesional.

Tras las vacaciones estivales, ¿con qué actitud has vuelto al trabajo? ¿Con ganas, nuevas ideas y fuerzas renovadas? ¿O con desidia, zozobra y mal humor? Si tu respuesta está más en la línea de la segunda opción, puede ser que estés experimentando desgaste profesional o burn out.

Por supuesto, no hablamos de la típica desazón que nos puede entrar cuando acaban las vacaciones y debemos incorporarnos a la rutina.

Esta sensación de desgaste es más profunda, origina estados de ansiedad y nos sume en un importante agotamiento físico y emocional.

Un síntoma claro de que hueles a chamusquina

Cuando, a la hora de trabajar preferimos enfrentarnos a pequeñas y sencillas tareas, mientras que aquellas que exigen un mayor esfuerzo se vuelven cada vez más abrumadoras y difíciles de llevar a cabo, tenemos todas las papeletas de estar quemados o en proceso de ello.

Perder el optimismo y la creatividad en los negocios es el principio del fin.
Psicología positiva dirigida a la empresa. Deshacer nudos y crear nuevas ilusiones es fundamental.

Obviamente, esta actitud que en un empleado tiene efectos relativos para la empresa,  puede ser letal para un negocio, por lo que buscar soluciones cuando empezamos a experimentarla es de vital importancia.

En este artículo, te daremos unas cuantas ideas para hacer frente y superar el burn out, y también para prevenirlo.

¿Por qué nos quemamos?

Hay varias razones que pueden estar detrás del desgaste profesional que experimentan muchos emprendedores. Una de las causas más obvias es que, cuando inicias tu propio negocio, este se lleva la casi totalidad de tu tiempo, tus pensamientos y tu energía.

No hay momento para desconectar, nuestra vida queda invadida por este elemento en el que hemos depositado nuestras esperanzas, ilusiones, miedos… todo nuestro ser.

Sin embargo, aunque esto puede efectivamente agotarnos, no suele ser suficiente para “quemarnos”, sino que para ello intervienen otros factores que hacen que la situación se vuelva más difícil de manejar que un simple cansancio debido a una dedicación laboral exigente.

Motivado sí, pero no te pases

Quemada en el trabajo
Quemada

La pasión con la que los emprendedores se relacionan con su negocio, por ejemplo, puede ser un factor negativo si esta se vuelve obsesiva y está más motivada por la compensación que por la satisfacción personal.

El aburrimiento es otra de las variables negativas. Cuando emprendemos solemos hacerlo en un ámbito que nos motiva y con una idea que nos ilusiona; pero, a la hora de la verdad, también tenemos que enfrentarnos a tareas tediosas del día a día.

No saber delegar

La incapacidad para delegar o la gestión intensa de los momentos más duros y estresantes del negocio son, igualmente, agentes potenciadores del desgaste profesional. No saber hacer caso a las señales que nos indican que debemos cambiar el ritmo o buscar otro modo de hacer las cosas nos puede llevar directamente a la hoguera.

El burn out puede llegarle a cualquier tipo de trabajador, pero los emprendedores son especialmente susceptibles porque suelen cumplir con muchos de estos puntos que hemos mencionado.

Es importante mantenerse atento ante las primeras señales porque prevenirlo es mucho más fácil que deshacerse de este malestar cuando ya se ha instalado en nuestro interior.

Combatir el burn out

Ser conscientes es el primer paso para hacer frente al desgaste profesional. Cuando iniciamos un negocio sentimos que es un periodo en el vamos a tener que sacrificarnos – y sacrificar otras cosas que nos aportan bienestar, e incluso sacrificar momentos con familia y amigos- por un objetivo superior.

Prioriza tareas, optimiza los métodos, colabora con otras personas, delega… Nos solemos ver como irreemplazables, cuando esto rara vez es cierto.

Nos cargamos con todo el peso a nuestras espaldas, cuando delegar nos liberaría de este exceso de obligaciones y nos ayudaría a hacer las cosas con las que nos quedamos mucho mejor.

Cuando nos vemos insustituibles nos sentimos más valiosos, pero saber reconocer nuestras propias limitaciones es, sin duda, mucho más saludable.

El descanso que no llega

Sentimos que tenemos que dar el 150% y pensamos que esto será sobre todo al principio porque luego se irán normalizando los ritmos. Efectivamente, los comienzos suelen ser exigentes, pero debemos estar atentos si esa normalización no llega.

Si cada día que pasa sentimos que escalamos una montaña cada vez más alta y sin apenas atisbar la cima, debemos ser conscientes de que algo no va bien.

Optar por la eficiencia en lugar de por el trabajo intensivo es una de las estrategias para evitar el burn out.

La mayoría de las veces, cuando sentimos que no alcanzamos a resolver todas las tareas que tenemos, tendemos a aumentar el tiempo de trabajo, cuando lo que debemos hacer es pararnos y replantearnos el modo en el que estamos trabajando.

No quites tiempo al descanso, a comer, o a disfrutar de un rato con la familia o los amigos porque, llegarás a un estado de agotamiento tal, que ni un día con 48 horas te cundirá.

El día a día del emprendedor está lleno de pequeños desafíos que pueden llegar a ser muy ESTRESANTES.

En este sentido, no perder de vista el gran objetivo por el cual nos embarcamos en esta aventura es esencial, tanto para mantenernos centrados como para no caer en el tedio o el aburrimiento.

Cuando perdemos la conexión entre lo que hacemos y el por qué lo hacemos vamos caminando por la senda del burn out. Necesitamos saber que lo que hacemos importa, y eso solo se dará si tenemos siempre presente la razón por la cual tomamos la decisión que tomamos.

La honestidad con uno mismo es, realmente, la herramienta principal que nos permitirá escapar del desgaste profesional.

Reconocer que uno está quemado, que no puede seguir ese ritmo, que hasta ahí no se llega, es el primer paso que nos debe empujar a parar, reflexionar y actuar de otra manera.

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